lunes, 9 de noviembre de 2009

Los años 90 y nuevo milenio



Para 1990, la situación del Perú era la de un país en quiebra económica, con un estado ineficiente que no pedía responder a los principales problemas del país. El principal candidato fue el escritor Mario Vargas Llosa, quien formó el Frente Democrático
Sin embargo, faltando pocas semanas para las elecciones, surgió un total desconocido en política, llamado Alberto Fujimori, quien logró forzar una segunda vuelta electoral el 10 de junio de 1990 derrotando a Vargas Llosa. Así, se inició el decenio fujimorista, que estuvo caracterizado por el autoritarismo, la derrota del terrorismo, las reformas liberales en la economía y la constitución de una red de corrupción que se descubrió al final del gobierno.
Los años noventa significaron la definitiva cancelación del modelo económico dirigido por el Estado que regía el Perú desde la época del reformismo militar. En estos años se redujo el tamaño del Estado, se abrió la economía al mercado internacional, y se privatizaron una serie de empresas estatales que daban pérdidas al país.
El siglo XXI
El 9 de abril del 2000, tras unas cuestionadas elecciones, Fujimori logra un tercer mandato. La oposición, dirigida por Alejandro Toledo, intentó evitar la inconstitucional re-reelección por medio de masivas protestas populares en la capital. A los pocos meses, el 14 de septiembre, se difunden filmaciones donde se mostraba claramente el soborno de algunos Congresistas de oposición y empresarios para que favorezcan al Gobierno, lo que precipitó la caída del régimen. Fujimori renuncia desde el extranjero y se refugia en Japón. El Congreso no acepta la renuncia y lo destituye, inhabilitándolo para ejercer todo cargo político por diez años. El entonces Presidente del Congreso, Valentín Paniagua, era investido como nuevo Presidente de la República ante la renuncia de los dos Vicepresidentes el 22 de noviembre.
En las elecciones del 8 de abril de 2001, Alejandro Toledo es declarado como nuevo Presidente de la República. Estas se caracterizan también por el retorno de Alan García y su muy sorpresivo segundo lugar en la contienda electoral. La paradoja de su gobierno es que gozó de baja popularidad, envuelto en acusaciones de corrupción de la más variada índole, mientras la economía peruana logro superar la recesión y tuvo un gran crecimiento especialmente en la capital, la sierra central y la costa norte. En este período se negocia con éxito un tratado de libre comercio con los Estados Unidos.
En las elecciones del 9 de abril y 4 de junio de 2006, en medio de un ambiente enrarecido por diferentes protestas de organizaciones sociales pugnando por una mejor distribución de la riqueza nacional, es reelegido Presidente de la República Alan García, (con un discurso perfil más moderado que el de su primer gobierno) frente al nacionalista Ollanta Humala.

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