Uno de los objetivos de Leguía fue la modernización del Estado. Por ello, la burocracia estatal se expandió y se procuró incrementar la recaudación tributaria. Con el objetivo de centralizar la emisión de billetes con respaldo de oro y divisas, se creó en 1922 el Banco de Reserva.
Por otra parte, su gobierno buscó insertar al Perú en el sistema económico internacional mediante la suscripción de empréstitos y la apertura a la inversión extranjera, principalmente norteamericana. El resultado de esta política fue el incremento de la deuda externa peruana. Este endeudamiento permitió la hegemonía del capital norteamericano sobre la economía nacional.
Durante el Oncenio, el Congreso aprobó un acuerdo por el cual se concedió a la International Petroleum Company (IPC) la concesión de los yacimientos petrolíferos del norte del Perú por cincuenta años, sin obligación de pagar ningún canon u otro impuesto.
La matanza de las bananeras de 1928, las huelgas de obreros y campesinos, motivadas por los altos costos de los servicios públicos y el impacto de la crisis de 1929 dejaron al pais en una comdicion difícil de sostener, se creía que a través de un gobierno de coalición el país saldría de la crisis que enfrentaba. Por lo tanto, los ministerios y las gobernaciones fueron distribuidos equitativamente entre dos partidos.
El país se encontraba afectado por la crisis económica de 1929, con una difícil situación fiscal, precios bajos del café, cifras de desempleo elevadas y parálisis en las obras públicas.
Como salida a los problemas económicos, el gobierno optó por el proteccionismo, impulsó la creación de granjas experimentales, introdujo nuevos sistemas de producción basados en una rotación más diversa de los cultivos y estimuló la sustitución de las importaciones mediante el crecimiento de la industria nacional. Además, creó la Caja de Crédito Agrario y dio los primeros pasos en la formulación de una ley de reforma agraria. Sin embargo, esta legislación sólo pudo ser promulgada hasta el gobierno de Alfonso López Pumarejo.
la Segunda Guerra Mundial produjo serias dificultades económicas, ya que el mercado europeo colapsó con el conflicto. Los sectores exportadores de café y banano fueron los más afectados, al igual que los importadores, quienes vieron prácticamente paralizadas sus actividades por la guerra.
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