
Un breve conflicto fronterizo con Ecuador distrae momentáneamente la atención nacional en enero de 1981 con la victoria del Perú. Pese a tener mejores condiciones parlamentarias que en su primer mandato, Belaúnde no supo enfrentar adecuadamente la crisis económica que se prolongó durante toda la década.
En estos años se inicia la lucha armada del grupo terrorista maoísta Sendero Luminoso que durante los siguientes quince años emprendería acciones violentas contra las fuerzas de seguridad y la población civil a través de asesinatos masivos, ejecuciones sumarias producto de parodias macabras de "juicios populares" y ataques con bombas a la infraestructura civil y estatal. Otro grupo subversivo, devenido posteriormente en terrorista, el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, MRTA, comete asesinatos selectivos, secuestros y acciones de sabotaje.
El desgaste sufrido por la derecha peruana durante los primeros años de la década aseguran el triunfo del Partido Aprista en 1985. Alan García se convierte así en el primer Presidente Aprista, contando con un moderado apoyo popular en los inicios de su gobierno. Sin embargo, tampoco pudo lograr acabar con los problemas económicos del país: la crisis económica alcanzó su peor nivel, una hiperinflación galopante y escasez de alimentos, en medio del aumento de la actividad terrorista. García rompe con los organismos internacionales de crédito y emprende una fallida estatización de la banca.
Esta última acción genera la protesta de la sociedad civil liderada por el escritor Mario Vargas Llosa quien luego es elegido líder de una coalición de fuerzas de centro derecha con miras a las elecciones de 1990. Su discurso es liberal y pro empresa.
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