
Costa
En virtud del efecto de la corriente fría de Humboldt y de la presencia de los Andes al este, la costa presenta la forma de un extenso y árido desierto. Aquí no llueve casi nunca. La región central y sur de la costa peruana posee dos estaciones bien marcadas: una invernal, entre abril y octubre; y una estival, entre noviembre y marzo. Durante el invierno una densa capa de nubes cubre los cielos y son frecuentes las lloviznas ligeras o "garúas". A pesar de la sensación de frío intenso, producto de la gran humedad reinante, la temperatura raramente baja de 12° C. Durante el verano, en cambio, el sol brilla con fuerza y la temperatura alcanza con frecuencia los 30° C. La región norteña de la costa, por su parte, no sufre el efecto de las aguas frías, lo que se traduce en casi 300 días de sol y temperaturas cálidas a lo largo del año (hasta 35° C en el verano).
Entre noviembre y marzo se presentan lluvias, que en esos meses se incrementan marcadamente con la presencia del fenómeno climático El Niño.
Sierra
La sierra presenta dos estaciones climáticas bien diferenciadas: una de estío, entre abril y octubre, caracterizada por días soleados noches muy frías (aquí son frecuentes las heladas) y ausencia de lluvias (la época ideal para recorrerla); y una lluviosa (mal llamada ‘invierno’), entre noviembre y marzo, en la que las precipitaciones son abundantes (por lo general sobre los 1.000 mm). Un rasgo que caracteriza a esta región es la marcada variación de temperatura a lo largo del día. Es común contar con temperaturas de hasta 24° C al mediodía y tan bajas como –3° C por la madrugada. La sierra cuenta también con un clima seco y agradable, ideal para el crecimiento de una enorme variedad de cultivos.

Selva
La selva se puede dividir en selva alta o ceja de montaña y selva baja. La primera posee un clima subtropical y templado, con abundantes lluvias (alrededor de 3.000 mm al año) entre noviembre y marzo y días soleados entre abril y octubre. Las noches son siempre frescas. Por su parte, la selva baja ofrece dos estaciones climáticas bien marcadas, las que se acentúan en relación directa con la lejanía de la línea ecuatorial. La estación de estío o vaciante, entre abril y octubre (época ideal para el turismo), es dominada por días de sol y altas temperaturas, a menudo superiores a los 35° C. En estos meses los ríos disminuyen su caudal y las carreteras son fácilmente transitables. La estación de lluvias, entre noviembre y marzo, se caracteriza por frecuentes chaparrones (al menos uno al día) y un deterioro de la transitabilidad terrestre. La humedad en la selva es muy alta a lo largo del año. En la región sur se producen ocasionales "friajes" o "surazos", frentes fríos provenientes del extremo sur del continente que se presentan entre los meses de mayo y agosto y en los que la temperatura suele descender hasta 8-12° C.
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